LOS PREPARADORES (Parte IV)

 

LOS PREPARADORES  (Parte IV)

Los días pasaban, y Julen estaba cada vez más interesado en las clases; eran muy variadas, y con un talante claramente práctico; incluían rol-playing, juegos de sillas, técnicas de concentración y relajación, documentales sobre cambios drásticos en el funcionamiento y estructura de grandes organizaciones a través de la historia… Estaban superando ampliamente sus expectativas. Las incómodas sensaciones del principio sobre la naturaleza de todo el tinglado de los preparadores se iban desvaneciendo día a día; recordaba sus viajes más emocionantes, los momentos de exclamar para sí: ¡oh, esto es demasiado para ser verdad! ¡Lo que estoy viviendo es irrepetible!, y  los relacionaba con su etapa actual como si fueran el antecedente inevitable de lo que estaba viviendo, como si todos aquellos viajes le hubieran servido para culminar el éxito incomparable que probablemente le esperaría tras su entrenamiento como preparador.

Un día de la primera semana, Roberto delineó el esquema de variables que un preparador debe tener en cuenta: estructura de partida (pensamientos, actitudes, emociones y conducta observable), objetivos que se pretende alcanzar, y estructura final (después de haber aplicado el programa diseñado por el preparador). También explicó que lo más importante era especificar por completo tanto la estructura inicial de la situación como la final. Todo debía estar perfecta y operacionalmente definido, reducido a magnitudes medibles.

Su vida estaba cambiando radicalmente; ya no tenía tiempo de ver a los amigos; su aspecto había cambiado levemente. Se rebajó unos centímetros la melena y se la onduló, y también se recortó la barba para resaltar un contorno facial agradable. Vestía con trajes de lino y camisas o camisetas de marca, conjuntados con mocasines náuticos; se trataba de ofrecer una imagen natural y moderna que infundiera confianza, de representar un personaje exitoso y en armonía con el desarrollo de los tiempos: digitalización, globalización, transición ecológica y mentalidad abierta a toda clase de libertades de cada quien y, por supuesto, aceptación sin reservas de las múltiples opciones de género disponibles en la escena social.

Le llamaba la atención una compañera de curso llamada Patty; era muy alta, delgada, con una impresionante cabellera rubia de rizos que le colgaban hasta media espalda; sus ojos eran verdes y muy expresivos, la sonrisa encantadora; cada vez que la miraba, Julen tenía la impresión de que la chica conseguiría absolutamente todo lo que se propusiera, tal era el enorme carisma que emanaba. En una ocasión fueron a comer juntos a un restaurante en la calle Ledesma, no lejos del Guggenheim.

-        ¿Qué te está pareciendo el curso? –preguntó ella.

-        Pues mejor de lo que esperaba; al principio me sonaba como una de esas sectas piramidales yanquis que te exigen una fe a toda prueba, y que des toda tu energía a la causa; sin embargo, ahora estoy descubriendo temas muy interesantes…

-        Sí, a mí me ocurre lo mismo; verás, en mi caso tenía que intentar algo sí o sí; justo antes de encontrar esto de los preparadores estaba atascada, no sabía por dónde tirar; había perdido un trabajo de comercial en una tienda de las Siete Calles, pero, igual que tú, estoy descubriendo cosas nuevas y bastante intrigantes, y, como comprobarás cuando me conozcas más, soy muy curiosa.

-        Yo también estaba bastante perdido… He estado los dos últimos dos años de mi vida viajando por el mundo, y regresar a casa sin trabajo ni ocupación –sin oficio ni beneficio, como suelen decir mis padres- me ha dejado algo perdido.

La conversación se engarzaba de un asunto a otro con esa soltura de quienes, sin saber cómo ni por qué, sintonizan y tienen tantas cosas en común como no habían sospechado antes. Pero llegaba la hora de volver para el turno de tarde…

 

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS IMÁGENES