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INCLUSO EL MENDIGO ESTÁ ORGULLOSO DE SU PENIQUE

  INCLUSO EL MENDIGO ESTÁ ORGULLOSO DE SU PENIQUE. Así dice el proverbio inglés, reflejando la infinidad de casos en los que un pobre desgraciado encuentra alguna razón para celebrar sus pequeños logros, sus más ínfimas posesiones, y sentirse henchido de satisfacción por ellos. Tal es la naturaleza humana en una de sus múltiples manifestaciones. El potentado y el latifundista poseen imperios financieros, inmensas extensiones de tierra, fábricas, empresas, cadenas de supermercados, centros comerciales…, y no pueden evitar sentirse privilegiados, siendo conocedores del control que ejercen sobre propiedades y personas a su cargo, y de su situación de superabundancia material. Así pues, se sienten orgullosos de su posición, pueden hacer prácticamente cualquier cosa que se les antoje; su soberbia es casi inevitable. Algunos intentarán teñir este sentimiento de prepotencia con alguna pose de amabilidad y cercanía hacia los otros; pretenderán ser personas sencillas que se consideran a...

EL PLACEBO EN LA LITERATURA ACTUAL

  EL PLACEBO EN LA LITERATURA ACTUAL El efecto placebo es un fenómeno bien conocido en el campo de la salud fisiológica y psicológica humanas. Desde que fuera descubierto por el doctor Henry K. Beecher a través de su obra –ya clásica-   El poderoso placebo, este fenómeno ha sido validado en numerosos experimentos clínicos, si bien, no todas las personas lo experimentan. Consiste en la administración de una substancia neutra, es decir, desprovista de todo principio activo que pueda afectar al organismo, junto con la declaración al paciente de su efecto curativo. Cuando se compara su efecto en grupos diseñados para este fin con grupos que no han recibido este   tratamiento, se ha constatado en numerosas ocasiones que los síntomas o dolencias de los pacientes con placebo mejoran con respecto a los grupos sin este. La única explicación posible de este fenómeno es que la propia mente del paciente –su sistema psico-emocional- es la que posibilita esta mejora; se han ofrecido ...

EL HAMBRE DE ESTIMULACION

    EL HAMBRE DE ESTIMULACIÓN. La frase fue acuñada en la década de 1950 por Eric Berne, el psiquiatra canadiense que estableció hace algunas décadas la escuela de psicoterapia humanista llamada Análisis Transaccional . Esta expresión se refiere al carácter innato de la tendencia a disfrutar y conocer el mundo exterior e interactuar con él, muy particularmente con las otras personas, a través de nuestro aparato sensorial.   Esta hambre de estimulación, o de interacción a través de los sentidos, debe satisfacerse por medio del mundo que nos rodea y de nuestros semejantes, sobre todo por las personas que tenemos en contacto cercano; en las épocas tempranas: padres, familia, la clase de la escuela y otros amigos… Sí, los sentidos también experimentan hambre, como lo hace nuestro aparato digestivo; quieren la   satisfacción de sus funciones, interactuar con sus objetos sensoriales correspondientes: la vista con las imágenes, el oído con los sonidos, el gusto con los ...

BABELONIA

  BABELONIA   Babelonia –como me ha dado en llamarlo- es un mundo paralelo y omnipresente en los tiempos que corren, el mundo de las trivialidades geniales, donde alguien puede ser un artista de fama global por proezas tan grandes como comerse una cantidad ingente de hamburguesas en un breve periodo de tiempo, o acostarse cuatro veces con una pareja distinta en la misma noche sin que las otras se enteren. Babelonia surge por puro aburrimiento de la cotidianidad, por afán de novedad y estimulación, y tanto se entremezcla con la vida más prosaica del día a día, que acaba confundiéndose con ella. Es la entronización del superlativo, el que más…, la que más…, lo que más… el mayor número de…, en el tiempo más reducido…,   los puntos suspensivos podrían sustituirse por cualquier cosa, tener uñas largas, dormir en una cama con serpientes, pasear en zancos por entre los coches de las calles urbanas, conducir por el lado contrario de la autovía… Lo que realmente importa es...

EL CAMINAR Y LA VIDA

  El caminar y la vida Hace muchos siglos, Jorge Manrique comparaba nuestras vidas con ríos que van a parar al mar. Mucho después en el tiempo, Antonio Machado, creando la imagen del océano de la vida, decía en   inmortales y bellísimos versos que nuestras vidas, en su transcurrir, son como estelas en la mar. Lo infinitamente pequeño en medio de lo infinitamente grande, pues, ¿qué es un camino entre todos los posibles caminos sobre la tierra?, y ¿qué una estela, que pronto se difumina en las aguas circundantes, en la vastedad del océano? La maravilla y el acto de vivir está en la misma base de todo cuanto somos y hacemos, nos impregnan por completo. Quizá por ello, ya desde antaño, la vida se ha venido comparando con términos variados: con un escenario en el que representamos papeles diversos, con los sueños, por lo efímero y cambiante de nuestras vivencias, con un viaje por etapas, con una montaña rusa, en la que se suceden estimulantes subidas y frenéticas bajadas, con u...

EL PRINCIPITO O LA SABIDURÍA DE LA INOCENCIA

        EL PRINCIPITO   O LA SABIDURÍA DE LA INOCENCIA. Escrita por el francés Antoine de Saint-Exupéry, El Principito da la impresión de enmarcarse como una obra de literatura infantil. Por eso me resulta extraño escuchar de algunos amigos que, cuando la leyeron durante su educación primaria, no les resultó muy interesante.   Quizá no sea tanto una obra de literatura infantil al modo en que estas usualmente se clasifican, como una que necesita de una actitud abierta y sensible o de un momento especialmente receptivo para captar o comprender su contenido esencial. Lo que la hace situarse claramente aparte del género literario del cuento es, a mi manera de ver, la imponente presencia de la muerte en sus páginas; y no de una manera casual, sino con la inmediatez y cercanía que le confirió a su autor el haberse encontrado él mismo en una situación parecida a la de la historia, mirando cara a cara a la muerte en medio del desierto norteafricano; ...
                                                                  CASUALIDAD Y CAUSALIDAD   Es fácil comprobar que estas dos palabras tienen las mismas letras, aunque tres de ellas se hallan en distinto orden. El resultado: dos conceptos muy diferentes y casi antagónicos en cuanto a significado y a las implicaciones de asignar uno u otro a los eventos que se nos presentan en diversos momentos de la vida. El diccionario de la real academia ofrece una definición bastante pobre, según me parece, del término casualidad: "Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar". Creo que faltaría añadir algo así: "cuya concurrencia no puede ser atribuida a causa alguna conocida". Es decir que los acontecimientos o circunstancias que confluyen en lo que llamamos casual...