LA CONCIENCIA ES EL ANIMAL MÁS FÁCIL DE DOMESTICAR
La conciencia es el animal más fácil de domesticar Oscar Wilde, autor del aforismo que da título a este escrito, conocía de primera mano la validez y la amplia aplicación del epigrama. En su corta vida –murió en 1900 a los 46 años- tuvo incontables experiencias de situaciones de la vida real en que la mentira, el disimulo, la tergiversación, las insidias…, se usaban comúnmente, entre los círculos que el autor frecuentaba, con el fin de evadir algún cargo o culpa social o para promover el estatus del implicado. Primero en Dublín, en sus años tempranos y en el seno de una familia principal de la ciudad, luego en el ambiente académico de Oxford y más tarde en los salones de la alta sociedad londinense de la época, Oscar Wilde, con un intelecto tan fino y penetrante como el bisturí que su padre utilizaba en las operaciones oculares que practicaba, captaba inmediatamente, a veces incluso antes de que las palabras fueran proferidas, lo...