LOS PREPARADORES (Parte V)

 

LOS PREPARADORES   (Parte V)

Pasaron las tres semanas y Máximo llamó a Julen a su despacho.

-        Bueno, Julen, fin de la primera etapa; Roberto me ha mantenido al corriente de tu marcha en el curso; los informes son muy buenos, tal y como yo esperaba.

-        Me alegro; el curso me ha ido interesando cada vez más, sobre todo los aspectos psicológicos y sociales. Además, la tarea práctica que nos propusieron a nivel personal al principio del curso ha salido a la perfección; en solo dos semanas he cambiado actitudes en algunos familiares y amigos que venían siendo problemáticas desde hacía años. La verdad es que eso ha terminado de convencerme.

-        ¡Genial, hombre! Ahora te voy a dar una gran noticia, tengo un proyecto para ti, nos acaba de entrar y he tenido el pálpito de que está hecho a tu medida.

-        ¡Fantástico! ¿Me lo explicas?

-        Se trata de un partido político emergente; se quieren hacer un hueco en el panorama actual, aprovechándose de cierto descontento entre los votantes del partido mayoritario ya establecido; son muy potentes económicamente; están respaldados por importantes empresarios del País Vasco.

-        ¿Y qué necesitan de nosotros?

-        Que les ayudemos a hacerse el hueco cuanto antes; estamos hablando de estrategias de comunicación: lenguaje corporal y contenido subliminal, selección de los medios de comunicación más apropiados para expandirse, elaboración de mensajes breves y discursos, relaciones con los otros partidos en el panorama político…

-        Sí, ya me imagino; ¿Cuánto tiempo tenemos?

-        Hay que tener el programa preparado en un mes; luego tenemos otro mes para hacer ajustes. ¿Te encargas tú?

-        De acuerdo, pero voy a tener que preguntarte bastantes cosas…

-        No hay problema; te voy a dar un número de móvil exclusivamente para tu uso, así que estaré disponible cuando lo necesites, a cualquier hora.

-        Necesito datos sobre el partido y las personas y cargos más importantes, todo lo que tengas.

-        Está todo aquí. –Le dice Máximo alargándole un abultado dosier.

-        Perfecto, me voy a poner con ello ahora mismo. Una cosa más, Máximo, ¿te importa que Patty comparta el proyecto conmigo?  Solemos hablar de vez en cuando y conectamos bastante bien…

-        No puede ser, Julen, lo siento; Patty se va a hacer cargo de otro tema importante en Barcelona; viajará para allí en un par de días.

Con una decepción en el rostro que Julen apenas pudo disimular y que Máximo captó en un instante, se despidieron. Julen decidió establecer su base de trabajo y estudio en la biblioteca de la diputación, así seguiría bastante independiente de su familia y podría concentrase mejor. Ponerse al corriente de toda la información contenida en el dossier le llevó dos días. Luego, en base a las técnicas que había aprendido y a todos los datos que pudo recoger en la web, diseñó un organigrama con las líneas maestras del programa de preparación. Llevar este organigrama a acciones concretas resultó ser el trabajo más arduo. Finalmente, una tarde llamó a Máximo.

-        ¿Hola? Eres Julen, ¿no?

-        Buenas, Máximo, ¿qué tal? ¿todo bien?

-        Sí claro, ¿y tú? ¿Cómo va ese trabajo?

-        Tengo todo el programa preparado en detalle, pero quiero que le eches una ojeada para ver qué te parece. Además, os necesitaré a ti y a Roberto para algunas sesiones de entrenamiento con los peces gordos del partido.

-        Por supuesto, sin problema; ¿te pasas mañana por la mañana por el despacho?

-        De acuerdo, sobre las nueve, ¿te viene bien?

-        Perfecto, cuanto antes mejor.

El programa de intervención del preparador Julen Alberdi pasó el visto bueno de la dirección, o sea, de Máximo, que lo encontró inusualmente creativo. Hizo varios ajustes menores y le animó a entregarse totalmente al proyecto. 

-        Si aceleras, llegas, ¿recuerdas Julen?

-        Sí, claro, si aceleras, llegas.

 

 

 

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